CLÁUSULAS ABUSIVAS QUE ACEPTAMOS TODOS LOS DÍAS

Contratar un gimnasio, reservar un hotel, comprar por Internet, abrir una cuenta bancaria, contratar una alarma o simplemente marcar la casilla «He leído y acepto los términos y condiciones».

Lo hacemos constantemente.

El problema es que aceptar una cláusula no significa necesariamente que esa cláusula sea válida.

En las relaciones entre empresas y consumidores existen límites que no pueden sortearse simplemente incluyendo una determinada condición en un contrato y consiguiendo que el cliente pulse «Aceptar».

⚖️ Firmar no convierte una cláusula abusiva en legal

Existe una idea muy extendida: «Si lo has firmado, tendrás que cumplirlo». No siempre es así.

La legislación de consumidores establece que son abusivas aquellas estipulaciones no negociadas individualmente que, contra las exigencias de la buena fe, provoquen un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones de las partes en perjuicio del consumidor.

Por tanto, que una condición aparezca en un contrato, que el consumidor haya firmado al final de la página o que haya marcado una casilla aceptando las condiciones generales no impide que pueda discutirse posteriormente su carácter abusivo.

🚨 ¿Qué debería hacernos sospechar?

No toda cláusula desfavorable para el consumidor es automáticamente abusiva. Sin embargo, existen determinadas condiciones que deberían encender nuestras alarmas.

💸 Penalizaciones desproporcionadas

Una empresa puede establecer determinadas consecuencias ante un incumplimiento contractual, pero eso no significa que pueda imponer cualquier penalización y por cualquier importe.

Una permanencia, una cancelación anticipada o un incumplimiento menor no deberían convertirse en una oportunidad para imponer al consumidor consecuencias económicas manifiestamente desproporcionadas.

🔄 Renovaciones y permanencias difíciles de cancelar

Especial atención merecen aquellos contratos en los que contratar resulta extraordinariamente sencillo y darse de baja se convierte en una carrera de obstáculos.

Llamadas obligatorias, plazos excesivamente anticipados, procedimientos innecesariamente complejos o renovaciones que pasan inadvertidas pueden plantear problemas jurídicos dependiendo de cómo se haya configurado el contrato y de la información facilitada al consumidor.

🏢 «La empresa podrá modificar las condiciones cuando quiera»

Otra señal de alarma aparece cuando una empresa pretende reservarse la posibilidad de modificar unilateralmente precios, servicios o condiciones esenciales del contrato, sin establecer una causa suficientemente justificada o sin reconocer derechos adecuados al consumidor frente a esa modificación.

Un contrato vincula a ambas partes.

No debería funcionar como un documento cuyas reglas puede cambiar unilateralmente quien lo redactó.

«La empresa no se responsabiliza de nada»

También son frecuentes las cláusulas redactadas para transmitir al consumidor que la empresa queda liberada prácticamente de cualquier responsabilidad.

Pero escribir en unas condiciones generales que la empresa «no se hace responsable» no supone automáticamente que haya dejado de responder jurídicamente.

La responsabilidad que deriva legalmente del incumplimiento de determinadas obligaciones no desaparece simplemente porque una empresa haya decidido excluirla mediante una frase en su contrato.

💳 Cantidades pagadas que nunca se devuelven

«Importe no reembolsable», «señal no recuperable», «en ningún caso procederá devolución»…

Estas expresiones tampoco deben aceptarse automáticamente como definitivas.

Será necesario analizar qué se contrató, quién incumplió, por qué se produjo la cancelación, qué información recibió previamente el consumidor y qué perjuicio efectivo se produjo.

Que el contrato diga que una cantidad nunca será devuelta no significa necesariamente que jurídicamente pueda retenerse en cualquier circunstancia.

📱 También ocurre cuando contratamos por Internet

Una de las razones por las que estas condiciones pasan inadvertidas es sencilla: casi nadie lee los términos y condiciones de una página web, y las empresas lo saben.

Eso no significa que cualquier condición escondida entre páginas de texto jurídico resulte automáticamente válida.

Las condiciones generales deben superar determinadas exigencias de incorporación, transparencia y contenido. Especialmente cuando contratamos como consumidores, no basta con esconder una obligación particularmente gravosa dentro de un documento interminable y confiar en que nadie llegue hasta ella.

⚖️ ¿Qué ocurre si una cláusula es abusiva?

Una cláusula abusiva no se vuelve válida porque el consumidor la haya firmado.

Cuando se aprecia jurídicamente su carácter abusivo, la consecuencia prevista por nuestro ordenamiento es su nulidad, de manera que la cláusula no puede producir frente al consumidor los efectos que pretendía imponerle.

Y esto puede tener consecuencias económicas muy relevantes: cantidades indebidamente cobradas, penalizaciones, comisiones, obligaciones contractuales o importes cuya devolución pueda reclamarse.

🔍 Antes de pagar, conviene revisar

Uno de los errores más habituales consiste en recibir una reclamación de una empresa, leer que el contrato aparentemente le da la razón y asumir inmediatamente: «Lo firmé, así que no puedo hacer nada».

Que exista una cláusula contractual es únicamente el comienzo del análisis. Después habrá que determinar si fue correctamente incorporada al contrato, si el consumidor pudo conocer realmente su alcance, si supera las exigencias de transparencia y, sobre todo, si su contenido resulta conforme con la normativa de protección de consumidores.

Porque hay una diferencia importante entre haber aceptado una cláusula y estar jurídicamente obligado por ella.

👉 En PARABELLVM ABOGADOS defendemos una concepción preventiva del Derecho: muchas controversias pueden evitarse —o afrontarse en una posición mucho más favorable— si el contrato se analiza antes de pagar, aceptar una penalización o asumir que una determinada condición es inamovible.

Si una empresa pretende cobrarte una penalización, negarte una devolución, imponerte una permanencia o ampararse en una cláusula que consideras injustificada, conviene revisar primero si esa cláusula puede realmente exigirse.

Tu tranquilidad, nuestro compromiso.

*Este artículo tiene fines informativos y no constituye asesoramiento legal. Para obtener asesoramiento específico sobre su situación particular, consulte a un abogado especializado*

CLÁUSULAS ABUSIVAS QUE ACEPTAMOS TODOS LOS DÍAS

Abrir chat
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte?